domingo 6 de julio de 2008

la vieja y la niña I

-Hace tanto calor que se mueren hasta las moscas.-Dijo la vieja de la cara arrugada, la de los ojos pequeños y la piel oscurecida de tantos soles.

Entonces una mosca que volaba fatigada entre la calima espesa y condensada, interrumpió súbitamente su vuelo y cayó sobre el mantel raído de la mesa, fulminada y muerta. La niña que siempre estaba con ella no dijo nada, sólo observó con sus ojos vivos el cadáver oscuro, el cuerpo inerte de la mosca obediente. Ese día entendió muchas cosas, mientras su cuerpo sudaba y el mandato de aquel verano tiránico estaba en su cénit. Bendijo a aquella mujer medio loca, que la cuidaba como se cuida a un animalito herido, por una compasión infinita que nacía de no se sabe qué profundidades. Recordó su vida antigua y ya no le hizo daño. La vieja podría enseñarle más que todos los colegios de señoritas en los que podría haber estudiado. Supo que el castigo impuesto por su rebeldía, en realidad era un regalo. La vieja partera y bruja ya no le dio más miedo.

4 se salpicaron:

De cenizas dijo...

Hay castigos que son premios.
Voy a probar: ¡Hace un calor que se mueren hasta los asesinos, maltratdores, pedófilos, traficantes, terroristas...!


besos

antonieta dijo...

"la muerte no va conmigo, la vida va en fuego entero y al que diga lo contrario, lo mato y remato con estas manos"
Patricio Manns
hay castigos que son premios, claro que sí, y otros hacen canciones, viva la niña, viva la vida y la oportunidad.
besito

S dijo...

Partes irreconocibles,
esa sombra que enseña,
La vieja, la niña y
un comienzo,
primera parte, me gusta...

Venga entonces el comienzo
de aprendizajes reconocidos
como bendiciones
mas que como martirios.

Abrazo querida Mar

M.M. dijo...

Bendita su llegada a esa casa donde la partera y bruja le puede enseñar los secretos de la naturaleza y las ondulaciones del mar. Las Sirenas deben estar cantando la suerte de la niña.

Un beso empapado de mar.

Maya