miércoles 6 de agosto de 2008

La vieja y la niña V

La niña, entre las nieblas de su desmayo, sintió que la tomaban en brazos, que la arrullaban unos brazos confortables. Miró hacia arriba y vio en su sueño que su madre la tenía acurrucada sobre el pecho y le besaba la frente suavemente mientras le decía: niña preciosa, niña, despierta. Poco a poco fue volviendo y despertó arropada por la vieja. Todo era excesivo en aquel momento, pensó en su padre autor del abandono y en su madre cómplice y en aquella vieja que ahora la abrazaba con ternura.

Como si todas esas semanas hubieran abierto una brecha en su armazón de amianto, ese que su alma joven ya había tejido con ímpetu, brotaron las lágrimas y un llanto antiguo como la vida le quebró la voz y la garganta, el llanto de la niña abandonada, la no querida, la oveja negra de una estirpe sin mancha y orgullosa, una estirpe de militares y señoritas.


La niña lloró a su madre y a su padre, también a sus perfectos hermanos, tanto lloró que la vieja comenzó a acompañarla y también sus lágrimas besaron su frente, y el niño recién nacido, que tenía el pelo extrañamente negro y rizado y los labios demasiado carnosos para ser hijo de quien era también comenzó a llorar, por que también él era un niño no deseado, era un niño mulato entre tanto pelo liso como alambre. Samaya la madre, pronto lloró de amor, le rompió el alma ver aquel niño hermoso que bebía sus pezones al ritmo de amargura. El llanto salió de casa, y el patio en el que todos habían bebido demasiado se llenó de lástima, por todo aquel amor desperdiciado en el fondo de los odios, los recelos y las espinas.

-Las lágrimas limpian el alma. Dijo la vieja suavemente.

2 se salpicaron:

De cenizas dijo...

Oye, si me ha gustado la historia, ¿por qué me entran ganas de llorar? Creo que debe de ser por solidaridad...

besos

antonieta dijo...

ando sensible que a mí las lágrimas se me han salido, pero debo confesar que le entré al llanto antes.... en la primera niña .... las historias de abandonos y encuentros, de dolor y amor, de esperanza al fin...
gracias.