a la deriva
La ilusión se cuestiona en los arrabales de mi sombra, la nota me fragua por dentro y tengo un sueño inquietante, perdí mi identidad y no me encuentro en las fotografías, ¡cuánta angustia genera perder la identidad! aunque sea onírico y en la luna abisal de mis noches, así sin darse cuenta, perder la identidad.
Y de pronto se refresca el ambiente y una tormenta de verano azota con fuerza inundando mis cavidades de agua fresca. Era algo extinto que de pronto se cruza en la mirada, removiendo el lodazal que crea vestigios de sentires quietos, inmóviles que se reactivan a un tiempo, con tan sólo una mirada y sin querer.
Me emociono como una niña por una nada de naipes, por un castillo basado en volúmenes ausentes, en miradas furtivas que me creo a ojos ciegos. Como verdades que montan sobre el viento perdido de la mujer sin reflejo. Sin embargo me emociona y eso sirve para encontrar el alma, aunque sólo sea en mi inquieta mente de niña que se enamora de las flores y los besos, que amplifica el sentimiento para raspar un pedazo de aquello que no es ni parece... pero si emociona entonces sirve.
foto pepa benegas


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