Hace siete días
y seis noches.
Es impensable
con el jurado
mirando fijamente,
tan peludos y extraños
y tan duros
en sus veredictos.
Es impensable,
decía,
que muestre
tan abiertamente
mis bolsillos rotos
donde guardo
los quistes del pasado.
Lo hago casi
sin darme cuenta
después
de sin querer,
haberme tragado
la mariposa
púrpura
esa que nunca
aprenderá
a guardar
un secreto
y seis noches.
Es impensable
con el jurado
mirando fijamente,
tan peludos y extraños
y tan duros
en sus veredictos.
Es impensable,
decía,
que muestre
tan abiertamente
mis bolsillos rotos
donde guardo
los quistes del pasado.
Lo hago casi
sin darme cuenta
después
de sin querer,
haberme tragado
la mariposa
púrpura
esa que nunca
aprenderá
a guardar
un secreto


