Mar Benegas: Al mirar atrás

miércoles, 7 de diciembre de 2011

Al mirar atrás


Al volverse a mirar, no hay. 

No hay, aunque quedan los huesos molidos que han formado su propio camino amarillo, aquel columpio tomando impulso que te perturba, las pastillas que no has tomado, el bosque oscuro y su lobo feroz, la madre, el padre, el obsceno deseo de vida que empuñaste hasta el límite de lo soportable, la mentira que tuviste que creer para ser bambú, doblegado sin romperte. 

Al mirar atrás también el futuro que no ha sido, aquel monstruo gris que te anduvo al acecho, las bendiciones de la suerte que te ofreció su luz sin merecerla, al mirar atrás esa sensación de estar profanando una tumba y tu porvenir hundiendo las manos en el  irreal tejido de lo que fuiste, de lo que nunca serás, allí se alimenta, de él naces de nuevo.  
 
Al mirar atrás, hablar con los que no están, verte en cada pesadilla y en la risa furiosa del niño, todavía acarician tu piel, son, aunque no lo sepas, la constelación de tu orografía más íntima. El funambulista hastiado de los ojos del vértigo, el miedo a vivir y el amor a la vida. Todo. Tu memoria es un océano infinito, un laberinto inquebrantable del que nunca podrás liberarte. 


Al mirar atrás no hay, prefieres no verlo. 


(fotografía de Sergey Loie)