Mar Benegas: La Huesera. Parietal.

domingo, 26 de agosto de 2012

La Huesera. Parietal.



(Hallazgo)

Sobre la primera roca se sentó el hombre derrotado. Desde que ve todo lo que existe y las voces le susurran, ve todo lo que existe y las voces le susurran. También lo llaman enfermo cuando los pájaros salen de su boca.

La Huesera tuvo que acunarlo. Ni amonestación, ni crítica, ni compasiva complacencia, sólo un trozo de plástico amarillo, -amuleto-, le dijo. No debió abrir el parietal desbocado.

El hombre se recrudece en su delirio, se gesta en la inocencia, se adelanta a la violencia de la respuesta, se adentra en la persecución. Le cuelgan de los brazos los legajos de la infancia, se van descomponiendo como un caleidoscopio trágico. Pero todo es blanco y la luz le perfora los ojos.

Harán pasta con su mente, pero no habrá química que cierre La Puerta. Podrán sedar a sus caballos, pero ni bridas, ni bocal, ni montura.

No debiste decírselo a nadie. Debió esconder ese secreto la poesía -le dice La Vieja-.

Tú observas en la distancia, sabes que bajo la roca también algo tuyo: el hilo rojo teje todas las mentes. Observas pero no hablas. Quisieras poseer el talismán amarillo.

Contorsión, expansión, sedación. Todo el entramado, como una figura de cobre, el hilo fino, que se desangra de sus dedos. Cargaste el peso hasta el día de su muerte. La línea es tan fina que parece una metáfora, y con ella construyes los versos: la demencia sólo es una percepción más o menos profunda de la realidad, la demencia es roja, como el hilo que une todas las mentes, la demencia (solamente) es una puerta. Aquella escalera empinada. Aquella habitación/desván/sumidero. Aquellas cajas ¿qué guardaban? Aquella puerta ¿pude atravesarla y volver? ¿solamente dormida?

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Parietal (dos)

Este dos no es simétrico. Pero guarda el reflejo de una vena, todavía la carne, el pequeño túnel que ha sido torrente. El uno se imbrica sobre el lomo del pasado. Parietal concede sagita o porción de defensa, nace del temor. Vientre a condición de lo plano más arriba. Es la escalera que conduce al salto, al derribo, a lo bascular flotante, es un subterfugio del aura, una salida del alma hacia atrás. Sutura sagital es su geometría pura, el hueso viene a cantar la aritmética sagrada, sus ángulos corresponden a la cuadratura del círculo, su cuerda y arco se tensan, siempre está defendiendo lo que está detrás. La cortina guarda en su lar una lámpara de aceite. Tienes miedo a lo que no puedes ver, por eso no lo nombras. Ellos son los de detrás, siempre persiguiéndote. Dos tablas de tejido óseo compacto que cubren una región media de tejido esponjoso. Contenedores de todo lo pensado, la presa o barranco, a lo neuronal: barricada, porticón, puente levadizo por donde se escurre el alma de los miserables. Contiene el brote psicótico, la locura, el torrente creativo para que no se pierda. Sus esquinas protegen los nombres de los dioses: Bregma, Lambda, Pterión y Asterión, si rompen llegarán las voces. Es un hemisferio sumergido, fosas de Pascionni llenas de corpúsculos. La Huesera es la única que podrá hablarle sin temor a enajenarse. Deja que ella te descubra su extensión. 



Imagen: Susana Do Santos (http://susanadosantos.blogspot.com.es/) Susana Do Santos es artista plástica y profesora de pintura, va a ilustrar el libro de La Huesera, como no podía ser de otra manera.