Mar Benegas: POÉTICAS DEL CUERPO - DANIELA CAMACHO [imperia]

lunes, 14 de octubre de 2013

POÉTICAS DEL CUERPO - DANIELA CAMACHO [imperia]

 

(a)

La enfermedad comienza aquí. Aquí termina el cuerpo, la simetría la belleza de tu rostro. El día casi. El éxtasis el trance que está por comenzar es invisible. De ahora en adelante, si piensas en la muerte, no será por ahogamiento ni electrocución ni por incendio. No habrá espacio entre tu máscara y tu piel para anudar la soga, temerás a los cuchillos y al veneno y las alturas. De ahora en adelante, acopiarás tumores


como una alucinada. 
PEQUEÑA CAJA DE CRISTAL DONDE SE EXHIBE:


bala mágica o sexual

pequeña joya

pequeño monstruo


(Soy un pensamiento vertical. Una caída.

La palidez me separa del mundo.

Mi fábula de moribunda tendrá fin

antes de que el extranjero pronuncie mi nombre.)




(d)

En la enfermedad, como en el sueño, el sexo es absolutamente real. 

Escucha:
Tu sombra,
tu camino de animales,
es irrepetible. 

Ahora vas a quedarte muy quieta. Vas a apagar en ti a la desbocada. Te crecerá una madriguera un cielo adentro de los ojos. Vas a preguntarle al incendio por tus manos. 

(El hospital es devorado por la casa.
Estoy aterrada
en un presentimiento) 



tercera opacidad

(un retrato)

disfrazada de umbral, la cancerosa.
un egoísmo atroz. ojos que ocultan el sufrimiento y la
fascinación. su cicatriz como collar de victoria. 


 
 
[de la naturaleza de las cosas que están sin terminar]



un paisaje dispuesto a irrumpir en el discurso
para decir: hay una batalla elemental entre la u y la u de este idioma blanco
para decir: hay una región salvaje en la memoria de la enferma
alucina, tiene visiones
no
está cubierta de vida luminosa
está cubierta
hace preguntas sobre la nieve
sobre imperios desaparecidos
sobre aquello que separa al hombre del relámpago
 
es la hora en que las ciudades se rompen
 
en ese cuerpo
el daño fundamental está hecho
al ojo la ceguera le vino por deslumbramiento
 
pobre criatura invisible
tú, la manchada de frío, la del cáncer en el sitio del lenguaje
huyes de la claridad
y no sabes por qué
 

ELLA que cae desmayada sobre el piano (hay un estupor en la caída). visión nocturna. ojos de prunellas esparcidos por toda la montaña, beligerantes. lluvia de escorpiones. noh. esas máscaras. (wakaonna) (awaotoko). ella que al decir ardeola desata una erección en los jardines. una niña en celo habla por su boca. su saliva. ella cuando escupe castañas. plantas venenosas como ofrenda. noh. the sadness of being blind is coming.la ciega alucinada no soporta el peso de las máscaras. le basta con la sombra del lenguaje 

y la anestesia

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El cuerpo que enferma es un cuerpo desanudado. ¿No es acaso, el lenguaje de la enfermedad, un mapa de signos? El cuerpo es un rumor, una incertidumbre. La pira en la que se quema el incienso, el manto de una niña que erige un jardín en sexo desplomado, el vértigo radiactivo, el pozo del deseo. También el [otro] cuerpo de la isla, que enfermó a la vez que el cuerpo de la poeta. Esa bifucarción abre en el libro un diálogo nuevo. Se establece ni lamento ni furor ni pánico, se establece un abecedario, un cálamo, unas letras que se retiran para dar paso a otras. Se establece una conexión celular con un vocabulario que escribe en el órgano dañado, la perla de la belleza también es de azufre. Nadie dijo que la belleza no pudiera habitar el miedo.

M.B.

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Daniela Camacho. En la punta de la lengua (Tintanueva, 2007), Plegarias para insomnes (Praxis, 2008 y Fundarte, 2010) y el libro de palíndromos Aire sería (Praxis, 2008), Pasaporte ((c)acto, 2012), junto a Natalia Litvinova y Beatriz Paz, [imperia]  El  perro y la rana (2013). 

Imágenes: Christy Lee Rogers

2 comentarios:

Jorge Ampuero dijo...

Certera poética de Camacho.
nos leemos.

Besos.

Mar Benegas dijo...

Cierto, certera.

Saludos.