Mar Benegas: cuerpo
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domingo, 14 de abril de 2013

POÉTICAS DEL CUERPO - MARGUERITE YOURCENAR (Fuegos)





Fedra o la desesperación: 

Habita su cuerpo como si del mismo infierno se tratara. 





¿Te has dado cuenta de que aquellos a quienes fusilan se desploman, caen de rodillas? Con el cuerpo flojo, pese a las cuerdas, se doblan como si se desvanecieran una vez pasado todo. Hacen como yo. Adoran a su muerte. 

***

Aquiles o la mentira:

Tránsfuga del campo de los machos, Aquiles venía a intentar aquí la suerte única de ser algo diferente de sí mismo. Para los esclavos, él pertenecía a la raza asexuada de los amos, el padre de Deidamía llevaba la aberración hasta amar en él a la virgen que no era. (...) Ignorante de las realidades del amor empezaba, en el lecho de Deidamía, su aprendizaje de luchas, estertores y subterfugios. (...) 





Un corazón es tal vez algo sucio. Pertenece a las tablas de anatomía y al mostrador del carnicero. Yo prefiero tu cuerpo.

***

¿Adónde huir? Tú que llenas el mundo. No puedo huir más que en ti. 

***

Un niño es un rehén. La vida nos tiene atrapados. 

***

Patrolco o el destino:

La invención de los tanques abrió brechas enormes en aquellos cuerpos que ya no existían sino a la manera de parapetos; una tercera ola de asaltantes se abalanzó contra la muerte; aquellos jugadores que apostaban en cada jugada el máximo de su vida cayeron al fin como si se suicidaran, golpeados por la bola en la casilla roja del corazón. (...)

Luego aparecieron las Amazonas: una inundación de senos cubrió las colinas del río: el ejército se estremecía al oler aquellas sueltas melenas. Las mujeres representaban para Aquiles, desde siempre, la parte instintiva de la desgracia, aquella cuya forma él no había escogido y que tenía que soportar sin poder aceptarla. (...) 

No perdonaba a Briseida la humillación de haberla amado. Su espada se hundió en aquella jalea de color rosa. Cortó los nudos gordianos de vísceras, las mujeres aullaban y parían la muerte  por la brecha de sus heridas. (...)




No darse ya es seguir dándose. Es dar nuestro sacrificio.

***

Tus manos abiertas, incapaces de dar y recibir ninguna alegría (...) Sobrevirían a tus actos, a los miserables cuerpos que han acariciado. (...) Beso, a la altura de la muñeca, esas manos indiferentes, acaricio la arteria azul, la columna de sangre que, antaño, incesante como el chorro de una fuente, surgirá del suelo de tu corazón. 

No tengo miedo de los espectros. Sólo son terribles los vivos, porque poseen un cuerpo. 

***

Antígona o la elección:

Aquel muerto es la urna vacía donde echar, de una sola vez, todo el vino de un gran amor. Sus delgados brazos levantan trabajosamente el cuerpo que le disputan los buitres: lleva a su crucificado como quien lleva una cruz. 






Ardiendo con más fuegos... Animal cansado, un látigo de llamas me azota con fuerza las espaldas. He hallado el verdadero sentido de las metáforas de los poetas. Me despierto cada noche envuelta en el incendio de mi propia sangre. 

***


El respeto debido a los ajusticiados acaba por ennoblecer el inmundo aparato del suplicio: no basta con amar a las criaturas; hay que adorar asimismo su miseria, su envilecimiento, su desdicha. 

***

María Magdalena o la salvación:

Toda mujer que ama es una pobre inocente. (...) Yo representaba para él la peor de las culpas carnales, el pecado legítimo, aprobado por la costumbre, tanto más vil cuanto que está permitido revolcarse en él sin pudor. (..)

Cada golpe, cada beso, me modelaban un rostro, unos pechos, un cuerpo diferente del que mi amigo no había acariciado.  




He hecho de ti mi Virtud; acepto ver en ti al Dominio, al Poder. Me entrego a ese terrible avión propulsado por un corazón. Por las noches, en los tugurios adonde vamos juntos, tu cuerpo desnudo se parece a un Ángel encargado de velar por tu alma. 

***

Dios mío, en vuestras manos entrego mi cuerpo. 

***

Fedón o el vértigo:

Puesto que la carne es, después de todo, el más hermoso traje en que puede envolverse el alma. (...) Algunos cuerpos amados le habían enseñado lo Absoluto y también el Universo. 




El amor es un castigo. Somos castigados por no haber podido quedarnos solos. 

***

Clitemnestra o el crimen:

Tengo ante mí innumerables órbitas de ojos; líneas circulares de manos puestas en las rodillas, de pies descalzos descansando en la piedra, de pupilas fijas de donde mana la mirada, de bocas cerradas donde el silencio madura un juicio. (...) 




Dejar de ser amada es convertirse en invisible. Tú ya no te das cuenta de que poseo un cuerpo. 

***

Safo o el suicidio

Parece el cadáver de una mujer asesinada. Sus ojos so como cuevas que se hunden para escapar de la luz del día, lejos de unos áridos párpados que ya ni sombra le proporcionan. (...) Llora su infancia, como si se tratara de una niña que hubiera muerto. Está muy flaca: cuando se baña, se da la vuelta para no ver sus senos tristes en el espejo. 

_____________________________________________

Todos los fragmentos pertenecen a Fuegos, de Marguerite Yourcenar. Ella misma, en el prólogo, fechado de 1967, define los textos de su libro Fuegos ("espero que este libro no sea leído jamás") como textos poéticos. Pero es difícil definir ese arrebato, esa grieta que deja su lectura. Hablan del fuego, sí, del amor como una tragedia incontenible. Es en el incendio donde se esparcen, como pequeñas llamas se retuercen y queman, abrasan. Se trata de la filosofía y de la alquimia, de la purificación y la  destrucción, de la temperatura a la que el cuerpo arde y se transforma. Es el rito de la emoción y la carne, ese rito: doloroso y devastador, voraz y salvaje. 

Se acuñó, desprovista todavía de defensas, esa manida expresión, que por mal uso y exceso del mismo ha perdido su sentido, esa frase, que, para mí, define las letras que componen este libro: "amar  en cuerpo y alma", en cuerpo, alma y pensamiento, me atravería a añadir. Fuegos es, una reflexión arrebatada en torno a 9 personajes que aman, desde Fedra hasta Safo, sin amortiguación, sin posibilidad de huída ni defensa: a través del abismo. Mitos. Todos ellos encarnados, cuerpos que dan vida a lo intangible. Textos  que dibujan un recorrido, certero, por el cuerpo que ama, respira, evoca y se deja caer  en el duro trance del reconocimiento. No hablan ni boca ni mente, habla la carne del deseo, la piel resquebrajada, el sufrimiento, el único camino de re-conocimiento, habla el cuerpo mismo en el instante exacto de la explosión, en su epicentro.

El cuerpo no existe en la corrección, ni en la razón, ni responde a ninguna identidad normativa o social. El cuerpo que ama se disuelve en la propia claridad de saberse amador, sin género, ni estructura lógica que pueda contenerlo, enferma: "Habita su cuerpo como si del propio infierno se tratara". 



Imágenes: Martin Stranka (aquí


miércoles, 3 de abril de 2013

Poéticas de cuerpo- Poemas de MARGARET ATWOOD


OTROS POSIBLES PENSAMIENTOS DESDE DEBAJO DE LA TIERRA
 
Abajo. Enterrada. Puedo oír
risas leves y pasos; la estridencia
del cristal y el acero

los invasores de quienes tenían
el bosque por refugio
y el fuego por terror y algo sagrado
los herederos, los que levantaron
frágiles estructuras.

Mi corazón enterrado por décadas
de pensamientos anteriores, reza todavía

Ah derriba este orgullo de cristal, Babilonia
cimentada sin fuego, a través del subsuelo
reza a mi inexpresivo fósil Dios.

Pero se quedan. Extinguida. Siento
desprecio y, sin embargo, pena: lo que los huesos
de los grandes reptiles
desintegrados por algo
(digamos por el
clima) fuera del ámbito
que su simple sentido
de lo que era bueno les trazaba

sentían cuando eran
perseguidos, enterrada entre los suaves inmorales
insensibles mamíferos deshechos.




TORTURA

¿Qué sucede en los silencios
de esta conversación?
Esa que trata de la libertad
y la política y la falta de pasión. 

Sólo esto: pienso en la mujer
que no mataron,
sino que le cosieron
la cara; le taparon la boca hasta dejar
un agujero como una paja,
y la devolvieron a la calle,
un signo mudo. 

No importa dónde 
lo hicieron o por qué, o si
lo hizo un partido u otro;
esas cosas se hacen en cuanto
existen los partidos. 

Y no sé si los hombres buenos
con sus flamantes vidas existen
gracias a esta mujer o a pesar 
de ella.
    Pero un poder
como ése no es abstracto,
no tiene que ver con la política
ni con la libertad, va más allá de lemas de partidos;
y respecto a la pasión, he aquí
su intrincada negación:
ese cuchillo que te arranca los amantes
de la carne como tumores,
dejándote sin pechos
y sin nombre,
plana, sin sangre, tu propia voz
cauterizada por tanto dolor;

un cuerpo desollado que desatan
cuerda por cuerda y cuelgan
de la pared, un estandarte
desplegado por el mismo motivo
que las banderas.


UN ASUNTO DE MUJERES

La mujer del aparato con púas,
agujereado como un colador, que le aprisiona
la cintura y el espacio entre las piernas
es la Prueba A.

La mujer de negro que mira a través
de una celosía y tiene una estaca
de madera de diez centímetros metida
entre las piernas para que no la puedan violar,
es la Prueba B.

La Prueba C es la muchacha
que las matronas arrastran al monte
y obligan a cantar mientras sajan la carne
de entre sus piernas, luego atan sus muslos,
hasta que le salen costras y la creen curada.
Ahora puede casarse.
Para cada nacimiento la abrirán
en canal, luego la coserán. 

A los hombres les gustan las mujeres bien apretadas.
Las que mueren son enterradas con cuidado. 

La siguiente prueba yace sobre su espalda,
mientras ochenta hombres cada noche
se mueven a través de ella, diez cada hora. 
Mira al techo, escucha
cómo la puerta se abre y se cierra.
Un timbre sigue sonando.
Nadie sabe cómo llegó hasta aquí. 

Verás que lo que tienen en común
está entre las piernas. ¿Por esto
se lucha en las guerras?
Territorio enemigo, tierra de 
nadie, que se penetra furtivamente,
cercada, poseída, pero nunca con certeza;
escenario de estas incursiones desesperadas
a medianoche, capturas
y crímenes viscosos, guantes de médicos
grasientos de sangre, carne inerte, fuente 
del inquietante poder que posees. 

Este lugar no es un museo.
¿Quién inventó la palabra amor?




 HOTEL

Me despierto a oscuras
en una habitaicón extraña.
Hay una voz en e ltecho
con un mensaje para mí.

Repite una y otra vez
la misma ausencia de palabras,

el sonido que el amor hace
cuando alcanza la tierra,

metido a la fuerza en un cuerpo,
acorralado. Arriba hay una mujer

sin cara y con un animal
desconocido que tiembla dentro de ella.

Enseña los dientes y solloza;
la voz susurra a través de las paredes y el suelo;
ahora está suelta, libre y corriendo
cuesta abajo hacia el mar, como agua.

Examina el aire alrededor y encuentra
espacio. Al final, me

penetra y se vuelve mía. 



DELETREO 
(fragmentos)

*
Vuelvo a la historia
de la mujer atrapada en la guerra
durante su parto, sus muslos atados
con fuerza por el enemigo
para que no pueda dar a luz. 

*

Antepasada: la bruja en la hoguera,
su boca cubierta por cuero
para estrangular las palabras.

Una palabra tras una palabra
tras una palabra, es poder. 


En el punto en que el lenguaje cae
de los huesos calientes, ese momento
en que la roca se abre y la tiniebla
fluye como la sangre, en
el punto en que el granito se derrite,
cuando los huesos saben
que están huecos y la palabra
se parte y se dobla y dice 
la verdad y el cuerpo
mismo se vuelve boca.

Esto es una metáfora. 


HONGOS

IV

No sólo
los recojo para comer,
sino por el placer de recogerlos y porque
huelen a muerte y a las pieles
de cera de los recién nacidos,
carne hecha tierra, tierra hecha carne.

He aquí un puñado
de sombra que te he devuelto:
la podredumbre, la esperanza, un bocado
de estiércol, la poesía.




UNA MUJER POBRE APRENDE A ESCRIBIR

.
Está en cuclillas, los pies desnudos,
abiertos, sin
gracia; la falda metida alrededor de los tobillos.
.
Tiene la cara marchita y agrietada.
Parece vieja,
más vieja que nadie.
.
Probablemente tiene treinta años.
Sus manos, también arrugadas y agrietadas,
garabatean con torpeza. Su pelo está escondido.
.
Escribe con un palo, laboriosamente,
en la tierra húmeda y gris,
mientras frunce, con ansiedad, el ceño.
.
Escribe letras grandes, anchas.
Ahí está, terminada,
su primera palabra hasta ahora.
.
Nunca pensó que podría hacerlo,
ella, no.
Eso era para otros.
.
Mira hacia arriba, sonríe
como disculpándose,
pero no lo hace; esta vez, no; ahora sí lo hizo bien.
.
¿Qué está escrito en el barro?
Su nombre. No podemos leerlo.
Pero lo podemos adivinar. Mira su cara:.
¿Es una Flor gozosa? ¿Radiante? ¿Sol reflejado en el Agua?



TUS HIJOS SE CORTAN LAS MANOS

Tus hijos se cortan las manos
al acercarse a través del espejo
a donde el ser amado solía guarecerse.

No te lo esperabas,
creías que querían ser felices,
no llenarse de heridas.

Creías que la felicidad
les llegaría simplemente, sin esfuerzo
y sin ningún trabajo,

como el canto de un pájaro,
o una flor en el sendero,
o un banco de peces del color de la
plata;

pero ahora se han herido
con el amor, y lloran en secreto,
e incluso tus manos están entumecidas;
porque no puedes hacer nada,
porque no les dijiste que no lo
hicieran,
pues no creías
que fuera necesario,
y ahora te encuentras todo el cristal
roto
y tus hijos, con las manos
ensangrentadas,

aún se aferran a las lunas y a los
ecos,
al vacío y las sombras,
de la misma manera que tú lo hiciste entonces.


 La poesía y narrativa de Margaret Atwood está trenzada con la frágil bestialidad de la vida. El cuerpo, en plena coherencia con su militancia feminista y pro-derechos humanos, es un eje vertebral de toda su escritura. Es fabulosa su capacidad para hacer llegar la transferencia, como transfigura al lector, como, esa mujer a la que atan las piernas "para que no pueda dar a luz", se convierte en los ojos que la presienten entre las letras. Una brutalidad dulce es el cuerpo que trabaja Margaret Atwood: el cuerpo que erosiona, que moldea, que esculpe, que rompe y talla, que se levanta y grita, que necesita desatarse. Desde lo más desnudo y vulnerable. Ese territorio expoliado y dominado, saqueado, sometido, es mostrado sin pudor: mujeres desnudas que se desangran por los siglos de negación. Las madres, los hijos, las antepasadas. La restitución de la dignidad.

Poemas de los libros: Historias Reales, La Puerta (ambos de Bruguera Ed. Traducción: María Pilar Somacarrera) y Los Diarios de Susanna Moodie (Pretextos Ed. Traducción: Álvaro García).


Imágenes de Mariana Palova (aquí).


miércoles, 27 de marzo de 2013

Poéticas del cuerpo ROSA LENTINI

 

Lo frágil lo interminable:
entrar en la resistencia del cuerpo
como en una ciudad sitiada
de cristal
tras años de ausencia

***


Nos confronta áspero
acaricia despacio los hombros
baja hasta las rodillas
como si nunca lo hubiéramos 
inventado y en vez de ello
el dolor descubre el invierno
embozado en los huesos
y nosotros recibimos su queja
y escribimos su viaje









No descubrir la rutina de
dos cuerpos que se recogen
uno en otro
tan solo despojos
de un posible anhelo
sin perfecciones

***

No hay sino dos cuerpos
como dos jadeos
anílopes extenuados
cuyos muscúlos
se alargan y contraen
ciegos
a la carrera hacia delante
por la pradera que se cruza
a dos velocidades
si todo lo que son escapa
y muere huyendo






 Sobre la cicatriz
la pluma y la tinta
la residencia
de un espacio
no profano  el dolor
como una gran migración
quema las huellas
inunda lo abierto

***

En los huesos debilitados
confiscas una muerte
una bengala
que anuncia tierra blanca
greda para desengrasar
ya cierras los ojos
menos mansamente a la calma
retraída en el riesgo






Si la carne
se enciende de la nada
y luego se consume,
se cierra sobre el vacío,
nombra la piel que nos viste
o habita la codicia de granito
que quiere ser de fuego,
para durar en los páramos,
en los surcos vueltos trincheras
a lado y lado del camino
y mejor encubrirse;
si la carne ordena la memoria
para quedarse en este punto,
¿hadia dónde ha de dirigir
la mirada 
el que renuncia?

***

En tu oscuro rostro
muerte y hambre
se entretejen, madre,
pero basta un golpe 
de tu mano hincada
para levantarnos de la fosa.




Las manos que te entierran
             que te roban 
no se acercan
la lengua que te humilla calla
el sexo se mantiene en su capucha
ese respirar sometido más que una certeza
arrastrada hacia ese querer impío
te consumías a pesar del no
y eres una cosa decía los forcejeos
              lo repetían
              insistían
              una cosa

finge que él termina
y tú te encuentras más allá de la afrenta
sueña que las manos que te asaltan no existen
              no oyes no hablas
              sube trepa sin escarpias
              más arriba
 mira en el silencio
              penetra sin ojos
no despiertes a la serpiente

en un parpadeo
tu cuerpo en espiral
              sube sin el sí, y sube




Poemas de Rosa Lentini, del libro "El veneno y la piedra" de la Editorial Icaria. 

*El cuerpo que se transforma, el cuerpo como ente bicéfalo. El cuerpo es cuerpo porque existe el otro. La dualidad, la batalla a la que se accede desde "entrar en la resistencia del cuerpo". "Dos cuerpos" que se repiten en esa primera parte de libro. Después el cuerpo se convierte en letra. La poesía que trepa los poros, que se exuda por la propia piel. Al final el miedo acuchilla, se ve, y se vence, y se nombra ese cuerpo que habrá de liberarlo. Primero entra en su resistencia, después, soltar el nervio, dejar ir el pánico, en el camino: la poesía.*
 


Todas las imágenes son de Cristina García Rodero.




 

domingo, 24 de marzo de 2013

Poemas de María Auxiladora Álvarez

ADORNO

una niña adorna con su cabeza

la pequeña flor muerta



****



EL HUESO DE LA APUESTA

el regreso de la excavación trae los cartílagos rotos 
el hueso de la apuesta  
es una tela corta colgando en tiras

mas en la distancia se siguen contando los granos secos
de la harina
que no alcanza


-el enfermo no atendido en el paisaje desierto- La sed que no aplaca pero ofrenda
Su sequedad

****

AÚN

Hacer 
poesía
es 
más 
o menos
comparable
a necesitar
a Dios:

esa 
respiración
que nos
falta
en
el instante
en
que
habiendo
exhalado
el
último
aire

El
nuevo
aire
no ha
entrado


Aún

****





TARDES OSCURAS

Ya no dejo a mis hijos
subirse a los árboles
debajo de la tierra

porque las tardes oscuras
debilitan las voces

y no voy a escuchar
por cuál rama van


****




Me he descarnado en tocarla
------------Está sola La Casa 
------------solo el cuerpo
-----------solos los filos que hicimos
he cuidado los bultos del miedo
me he cerrado sobre ellos
------------están solos los bloques de metal
------------desprendidos del piso
------------golpeándose
yo     que oscurezco La Casa y la aclaro
que cada vez que me duermo tengo un hijo
y una hendidura
en la tierra 
-------------y tiene muerte La Casa
-------------y tiene mala agua en su memoria 
quedo
Un hueso alto 
afilado 

******

IDEOGRAMA

una familia
de pájaros quietos
bien puede ser
un ideograma
que en un lenguaje
distinto
diga otra cosa

y puede no ser
la memoria
de los pájaros
que han muerto

la escritura de sus cuerpos
y sus últimos 
sonidos

*****

mi esposo que vive enterrado
tanto le da la vida como la muerte

yo y los niños vamos a veces
corremos en su superficie
EEEE le gritamos
con las bocas pegadas a la tierra

SAAAL queremos verte
ven a ver este sol     estas personas    estos animales
estamos alegres 

Lo oscuro de él no saluda
o se pone triste con la mano
o hace señas para que vayamos

Sal solos de ti

*****





sola con él
el cuerpo se desangra el hedor
el Cerdo
--------que se revuelca
--------lento
de nuestros hijos
de nuestros padres gelatinosos
por miedo
por escrúpulo de sangre no debías haberte ido durante el Cerdo

y dejarme 
---------con el ojo de la grasa
------------------que se revuelca 
--------------------------------lento

desde la infancia 
y hacia la muerte 

*******

hubiera podido reunirlo
el dinero doctora
vaca amarga castrada que me agrede
para tener mejor asistencia
su ojo más detenido
si el embarazo durara varios años
a medida que me hubiera ido inflamando

cada arcada
cada pelo que cayese
cada estría
lo hubiera ido guardando

recordando
su baba

bata blanca sanguinaria
porque yo trabajo mucho

vaca baba bata blanca corrosiva que me agrede
lo hubiera ido reuniendo
desde niña
de haber tenido alguna pequeña inflamación
que lo indicara

a medida que usted fuera estudiando
yo lo estuviera contando

abajo
al centro de mis cuclillas
donde ahora usted lo busca
su baba blanca castrada
no se le hubiera ensuciado
con mis fragmentos acuosos
hijo carnicero órgano semental
hubiera podido reunirlo
el dinero doctora
porque yo trabajo mucho
bata amarga vaca blanca





María Auxiliadora Álvarez (Caracas, 1956)Poemas extraídos del libro "Las nadas y las noches", una antología que recorre sus 11 libros de poesía. Editorial Candaya 

*Inicio con estos poemas de María Auxiliadora Álvarez y los de Isabel Piñana, una recopilación, que pretende ser una serie de poéticas con el cuerpo como eje central, el cuerpo como espacio de subversión y análisis. El cuerpo negado como objeto poético, la conciencia del cuerpo, la toma de contacto, la casa, el trato y maltrato, su invisibilidad. Es necesaria la identificación de los factores que tienden a la cosificación. Lo normativo como espacio a dinamitar, como espacio de lucha.*

Todas las imágenes son de Kalliope Amorphous.